Cargador monofásico o trifásico: cuál conviene en tu casa
Cargador monofásico o trifásico: qué cambia en potencia, suministro y coste de obra, y cómo elegir según el cuadro de tu vivienda y los kilómetros que haces.
Por el equipo de VE Canarias 6 min de lectura
Decidir entre un cargador monofásico o trifásico no es una cuestión de elegir el equipo más potente, sino de ver qué admite tu suministro, qué admite tu coche y cuántos kilómetros haces cada día. En muchas viviendas de Canarias el suministro es monofásico y la respuesta está clara desde el primer momento. En otras, con suministro trifásico ya disponible, merece la pena pensarlo con calma. Te explicamos qué cambia en cada caso y cómo encaja en la instalación real.
Qué diferencia hay entre monofásico y trifásico
Un suministro monofásico lleva una fase y un neutro. Un suministro trifásico lleva tres fases y un neutro, y reparte la potencia entre ellas. Esa diferencia marca la potencia máxima que puede entregar un punto de recarga doméstico.
En carga en alterna, las configuraciones habituales en vivienda son:
- Monofásico a 16 A: en torno a 3,7 kW. Suficiente para kilometrajes cortos o para quien aparca muchas horas.
- Monofásico a 32 A: en torno a 7,4 kW. Es la configuración más extendida en vivienda unifamiliar y la base del pack Básico.
- Trifásico a 16 A: en torno a 11 kW.
- Trifásico a 32 A: en torno a 22 kW. Poco habitual en vivienda, porque muy pocos coches lo aprovechan en alterna.
Estas cifras son orientativas y sirven para comparar órdenes de magnitud, no para dimensionar una instalación concreta.
El límite suele estar en el coche, no en el cargador
Aquí está el error más frecuente. El punto de recarga entrega lo que el cargador de a bordo del vehículo acepta. Si el coche admite como máximo 7,4 kW en alterna monofásica, un equipo trifásico de 11 kW no cargará más rápido: la batería seguirá recibiendo 7,4 kW.
Hay vehículos que admiten 11 kW trifásicos, otros 22 kW y otros solo monofásico. Varía incluso entre versiones de un mismo modelo y entre años de fabricación, así que conviene revisar la ficha del fabricante antes de decidir.
Por eso, el orden correcto de decisión es: primero el coche, después el suministro, y solo al final el equipo.
Cuánta velocidad necesitas de verdad
Un ejemplo orientativo ayuda a poner las cosas en su sitio. Supongamos un consumo de 17 kWh cada 100 km y un vehículo que pasa la noche enchufado desde las 22:00 hasta las 7:00, nueve horas.
| Configuración | Potencia aproximada | Energía en 9 horas | Kilómetros recuperados (ejemplo) |
|---|---|---|---|
| Monofásico 16 A | 3,7 kW | unos 33 kWh | alrededor de 190 km |
| Monofásico 32 A | 7,4 kW | unos 66 kWh | alrededor de 390 km |
| Trifásico 16 A | 11 kW | unos 99 kWh | alrededor de 580 km |
Son valores teóricos, sin contar pérdidas ni el comportamiento real de la batería. Aun así, la lectura es clara: para el uso diario de la mayoría de conductores en las islas, con desplazamientos cortos entre municipios, un equipo monofásico de 7,4 kW cubre de sobra la recarga nocturna. El trifásico empieza a tener sentido cuando hay dos coches eléctricos compartiendo el mismo punto, cuando el vehículo se usa de forma intensiva o cuando la ventana de carga es corta.
Cuándo conviene cada opción
Monofásico
- La vivienda ya tiene suministro monofásico y la potencia contratada deja margen.
- El coche no admite carga trifásica en alterna.
- Se aparca de noche y se recorren menos de 150 km al día.
- Se quiere limitar la obra y la inversión inicial.
Trifásico
- La vivienda ya dispone de suministro trifásico, algo habitual en casas con bomba de calor, piscina o taller anexo.
- El coche acepta 11 kW o más en alterna.
- Hay dos vehículos eléctricos o previsión de un segundo a corto plazo.
- Se busca repartir mejor las cargas de la vivienda entre fases.
En instalaciones trifásicas, el equilibrio entre fases es un argumento técnico poco comentado y bastante útil: un cargador trifásico reparte el consumo en las tres fases en lugar de cargar toda la demanda sobre una sola, lo que reduce desequilibrios en el cuadro.
Qué cambia en la obra y en el presupuesto
La diferencia de precio entre un equipo monofásico y uno trifásico equivalente existe, pero rara vez es lo que más pesa. El coste se mueve sobre todo por la distancia entre el cuadro y el punto de recarga, el tipo de canalización y las protecciones necesarias. Un tramo largo en una vivienda de medianías, con paso por fachada o por garaje separado, influye más que el modelo elegido.
Los factores que marcan el presupuesto son:
- Distancia y recorrido del cable desde el cuadro hasta la plaza.
- Sección de los conductores, que crece con la distancia y con la potencia.
- Protecciones y, en su caso, ampliación del cuadro.
- Equipo elegido y sus funciones de conectividad y gestión.
- Cambio de suministro, si hay que pasar de monofásico a trifásico.
Ese último punto es el que más desequilibra la comparación. Pasar de monofásico a trifásico implica tramitar con la distribuidora y, en algunos casos, actuar sobre la acometida y la caja de protección. Si el único motivo es cargar el coche algo más rápido, pocas veces compensa. Puedes ver cómo se reparten las partidas en el artículo sobre cuánto cuesta instalar un punto de recarga en casa.
La gestión de potencia cambia la ecuación
Antes de plantearse un cambio de suministro, conviene valorar la gestión dinámica de la carga. Un equipo conectado mide el consumo total de la vivienda y ajusta la potencia que entrega al coche en tiempo real, de modo que nunca se supera la potencia contratada. Con un horno y una vitrocerámica funcionando, el cargador baja; cuando la casa se queda tranquila, sube.
En la práctica, eso permite aprovechar al máximo el suministro existente sin saltos del limitador. Lo explicamos a fondo en el artículo sobre gestión dinámica de potencia, y es la base del pack Smart, que añade conectividad, programación horaria y aplicación.
Particularidades en Canarias
El parque de vivienda en las islas condiciona bastante la decisión:
- En vivienda unifamiliar de medianías, es frecuente encontrar suministros monofásicos con potencias contratadas ajustadas y cuadros antiguos. La gestión dinámica resuelve la mayoría de casos sin tocar el contrato.
- En casas con piscina, bomba de calor o taller, el suministro trifásico ya está, y aprovecharlo tiene sentido si el coche lo admite.
- En plazas de garaje comunitario, la decisión depende de la línea disponible y del reparto previsto entre vecinos. Ahí los criterios son otros, y los repasamos en la guía sobre instalar un cargador en un garaje comunitario.
- En zonas costeras con salitre, el grado de protección del equipo y los materiales pesan más que la elección entre monofásico y trifásico.
Si además quieres cargar con energía solar, el reparto entre fases importa: con suministro trifásico, el excedente puede aprovecharse de forma más homogénea. Es un punto a valorar en el pack Solar y en el escenario de fotovoltaica y almacenamiento.
Dejar la puerta abierta sin gastar de más
Una estrategia que funciona bien: instalar hoy el equipo que encaja con tu coche y tu suministro actual, pero dejar la infraestructura preparada. Canalización con holgura, sección adecuada y espacio libre en el cuadro. Si dentro de unos años cambias de vehículo o aparece un segundo coche eléctrico en casa, la ampliación será un trabajo contenido y no una obra nueva.
Esa previsión es la que aplicamos al diseñar cualquier instalación para particulares, y es la diferencia entre una instalación que envejece bien y otra que hay que rehacer.
Antes de decidir
Para recomendarte una configuración concreta necesitamos tres datos: el modelo y versión de tu vehículo, una foto del cuadro eléctrico con el interruptor general, y la distancia aproximada entre el cuadro y el lugar donde quieres el punto de recarga. Con eso podemos decirte si el monofásico te sobra, si el trifásico aporta algo real en tu caso y qué equipo encaja mejor. Puedes enviarnos esa información desde contacto y preparamos un preestudio sin compromiso.